Rúbrica… Crimen organizado y su infiltración en los gobiernos municipales, Por Aurelio Contreras Moreno

Rúbrica
Crimen organizado y su infiltración en los gobiernos municipales
Por Aurelio Contreras Moreno

La infiltración del crimen organizado en las estructuras gubernamentales locales,
especialmente en los ayuntamientos, no es un fenómeno nuevo, pero en los
últimos años ha sufrido una escalada: desde ahí, los grupos delictivos ejercen
control territorial, manipulan candidaturas y aseguran la protección institucional de
sus intereses.
El caso reciente del alcalde morenista de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro,
acusado por la Fiscalía General de la República (FGR) de extorsionar empresarios
y de secuestrar a candidatos de su propio partido para imponer perfiles afines al
Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se ha convertido en un ejemplo
paradigmático de cómo las instituciones municipales se convierten en trincheras
del crimen. Pero está lejos de ser un asunto aislado.
En 2021, durante el proceso electoral municipal en aquella entidad del occidente
mexicano, dos aspirantes de Morena fueron secuestrados y obligados a renunciar
a sus candidaturas. La investigación de la FGR señala directamente al alcalde
Diego Rivera Navarro como responsable de estos hechos, en complicidad con
colaboradores cercanos.
El objetivo era claro: garantizar que la presidencia municipal quedara bajo control
de un perfil funcional a los intereses del CJNG. La detención del alcalde este 2026
y su vinculación a proceso por delincuencia organizada y secuestro agravado
revelan la profundidad de la infiltración criminal en gobiernos locales.
Este caso expone tres dimensiones críticas: una cooptación de las candidaturas,
en la que el crimen organizado decide quién compite y quién no; el uso de la
violencia como herramienta política, vía el secuestro y la intimidación; y la
protección institucional, usando a los ayuntamientos para blindar operaciones
ilícitas, garantizar contratos, permisos y tolerancia.
El estado de Veracruz ha sido uno de los más golpeados por la violencia contra
políticos locales. Tan solo en el proceso electoral municipal de 2025 se registraron
asesinatos de candidatos, amenazas y agresiones que obligaron a más de 100
aspirantes a solicitar protección policiaca y a más de 400 a renunciar a sus
candidaturas.
Se documentaron además 11 hechos de violencia contra políticos en vísperas de
las elecciones municipales. El saldo final incluyó dos candidatos asesinados, lo
que evidenció la fragilidad de las instituciones locales frente a la presión criminal,
que alcanzó incluso a los candidatos del régimen.
En Veracruz, la violencia no solo busca controlar territorios estratégicos para el
narcotráfico y el huachicol, sino también capturar gobiernos municipales. El crimen
organizado encuentra en los ayuntamientos un espacio estratégico para expandir
su poder por varias razones: los municipios son la primera línea de gobierno, con
contacto directo con comunidades y recursos locales; pueden obtener sin
demasiado esfuerzo el control de las policías municipales, que mal capacitadas y
peor pagadas, son fácilmente cooptadas; y aunque limitado, el presupuesto

municipal puede ser desviado hacia contratos, obras y servicios que benefician a
esos grupos criminales.
Todo ello ha llevado que estas células delincuenciales hayan puesto su mirada en
el tema electoral, puesto que desde el municipio se manipulan padrones,
programas sociales y movilizaciones, lo que les asegura continuidad política y de
negocios.
El caso Tequila y la violencia política en Veracruz revelan un patrón que amenaza
la de por sí agonizante democracia mexicana. Cuando los candidatos son
amedrentados, secuestrados o asesinados, la ciudadanía pierde confianza y se
aleja de los procesos de elección. Esa normalización de la violencia vuelve a la
intimidación y la violencia parte del juego político que termina convertido en una
disputa por plazas, en la más pura lógica criminal.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha llamado a que el INE y las
autoridades de seguridad revisen los antecedentes de los candidatos para evitar
que perfiles ligados al crimen organizado lleguen a cargos públicos, es sabido que
los partidos –incluido el suyo- han postulado personajes de cuyos antecedentes
había información suficiente.
Pero como se acompañaban de carretadas de dinero, no les importó. Y ahí están
las consecuencias. ¿Cuántos Diegos Rivera habrá en Veracruz?
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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